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Ganar un Mundial no te asegura el éxito

El 10 de julio de 2011 marcó un parteaguas en la vida de Kevin Escamilla

Por: Soy Fútbol

Ciudad de México.- Apenas, a sus 17 años, la gloria le llegó de manera intempestiva al jugador de los Pumas Kevin Escamilla, la fama lo envolvió en cuestión de días, pues aquella tarde se proclamó campeón del mundo en el Estadio Azteca, luego de que el Tri venció 2-0 a Uruguay en la Final.

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Fueron días de fiesta, felicitaciones a raudales, gente de todo tipo endulzándose el oído; sus padres y abuelos tuvieron que intervenir para ponerle los pies en la tierra; el Tricolor había ganado el Mundial Sub 17, pero el camino era largo y nunca imaginó que cargado de sinsabores.

De aquella generación que logró el segundo título mundial para México quedan muy pocos, sólo 5 están en Primera División, uno está en Portugal (Antonio Briseño), otro en Estados Unidos (Richard Sánchez), uno más en Chile (Marco Bueno) y otros están en el Ascenso MX.

"Es una tristeza enorme porque era una camada con la que vivimos bastantes experiencias buenas, sacamos lo mejor de cada uno, y por eso logramos ganar. Me duele ver que de una Selección de 21 jugadores sólo quedamos 5 en Primera (Alfonso González, Carlos Fierro, Jonathan Espericueta, Carlos Guzmán y él), pero es experiencia, visualizar las cosas, aprender de los errores", dijo en entrevista para Cancha.

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"El respaldo y la educación de mi familia fue fundamental, después del Mundial Sub 17 que nos toca ganar, un mundo de gente te empieza a conocer, hasta familiares te salen por abajo de las plantas, es una etapa etapa bien difícil para nosotros como chavos, como adolescentes, porque a los 17 años el mundo te arrolla y obviamente te tambaleas".

Tuvieron que pasar 4 años antes de que Kevin debutara en la Primera División. Fue el domingo 19 de abril de 2015 cuando entró al campo contra Santos. Apenas fueron 3 partidos en el Clausura 2015 y sólo 23 minutos en el Apertura 2015. De la ilusión pasó a la decepción para el siguiente año, el campeonato del mundo no fue la llave que pudiera darle un lugar en el cuadro universitario.

"A diferencia de mis compañeros (del Tri) siento que llevé un proceso más lento que todos, pero al final de cuentas ha valido la espera, tampoco no soy de caerme muy fácil, pude haberlo hecho muchas veces y supe sostenerme, gracias a mi familia, la estabilidad emocional que manejo; es motivante decir que soy un referente de esa Selección".

El volante auriazul se mantuvo en silencio, sin dejar de trabajar, aguantando lo que viniera y a la llegada de Francisco Palencia al timón de Pumas, en el Apertura 2016, comenzó a ver una luz de esperanza.

 

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"Había jugadores adelante de mi con bastante experiencia y nombre, pero cuando me tocaba entrar lo hacía bien, tuve un gran torneo de Copa la campaña pasada y eso hizo que me ganara la titularidad, me lesioné en la recta fina por eso paré", detalló.

Le ganó la contención a Marcelo Díaz, y la venta del chileno le abrió el camino hacia la titularidad, un objetivo por el que peleó casi 7 años. 

"Se decía que aparecía como titular por la expulsión de Marcelo Díaz, pero yo hice lo mejor que pude el partido contra Veracruz, el siguiente partido vuelvo a aparecer, y yo pienso que es el trabajo de todos los días el que te pone en el cuadro titular", afirmó.

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