Final Copa Oro 2019
Selección Mexicana

México conquista la pobre y mediocre Copa Oro con la Ley del mínimo esfuerzo

México tomó el torneo con seriedad, fue superior a sus rivales y se consagró con justicia, con momentos álgidos de muy buen juego y un performance sobresaliente de algunas individuales

Por: José David García Gámez

La Selección Mexicana ganó la Copa Oro. Lo hizo jugando por momentos muy bien al balón y con una propuesta y automatismos muy claros de lo que se quiere y pretende en el campo de juego. Un equipo corto, que presiona arriba, que intenta sacar la pelota jugada desde el fondo y que busca ser profundo en la última zona de la cancha.

La escuadra de Martino, como no puede ser de otra manera en la zona geográfica en la que se vive y convive, quiere ser el protagonista de la escena. Un tópico añejado en las cavernas del fútbol mexicano que venía costando mucho tomar con seriedad y dominar. Ahora México de entrada pretende no tener, en un lugar con rivales más inferiores a él, miedo de ser el jefe. De buscar llevar el peso del partido y de decir aquí mandamos nosotros.

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La Copa Oro quita más de lo que da. Eso es incuestionable, pero también es cierto que sirve para ganar confianza, afianzar una idea y tener más definida si cabe la base de jugadores fundamentales que le pondrán punto y final al proceso en Qatar 2022.

México tiene que volver a costumbrarse a ganar. A sentirse poderoso, de que puede triunfar en los partidos de trámite y cumplir con la hoja de ruta trazada por el técnico en turno que quiere hacer las cosas bien. El 'Tata' es un tipo metódico. Poceso en la metodología y un enfermo en el buen sentido de la palabra del juego posicional que gira entorno al balón. Él definió al futbolista mexicano como un tipo de buen pie, con una gran capacidad de sacrificio y con un alto grado de obediencia.

Eso se ha visto en esta Copa Oro. Un equipo que ha intentado dominar los partidos en base al balón, que siguieron al pie de la letra un plan de juego bien estructurado y que es un plantel que quiere e intenta basar sus esperanzas en la fuerza de la colectividad.

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México tomó el torneo con seriedad. Como debe de ser. Fue superior a sus rivales y se consagró con justicia. Tuvo momentos álgidos de muy buen juego y un performance sobresaliente de algunas individuales que dieron el punto extra en momentos decisivos. Pero tampoco hay que volverse locos.

¿Ganó bien? si, ¿Fué serio cuando tuvo que serlo? también, pero es una realidad que este no es el nivel que anhela y al que aspira la Selección Mexicana. Imponerse en un nivel en donde sabes que eres muy superior a los demás no indica un crecimiento acelerado ni paulatino. El 'Tricolor' también tuvo sus momentos de apremio y nerviosismo. Un cuadro que supo sufrir y sacar a relucir el 'otro' futbol que te ayuda a ganar no con tanta brillantes pero que es necesario para carácter y demostrar que hay 'sangre' en la escena.

México está para otras cosas. Competir en otros niveles más elevados del juego y competir con otra clase de rivales. Para que pueda ganar mayor roce internacional y se vea en un espejo mucho más avanzado en la materia. 

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Ganó con la Ley del mínimo esfuerzo. Con buenas intenciones y sensaciones, pero que por momentos tampoco fue ese equipo claro, profundo, vertical y absolutamente dominar en los juegos. En ocasiones fue dominado y tirado contra su portería pero el equipo mexicano mostró madurez, calma y mucha tranquilidad para manejar la escena.

La Copa Oro es una obligación. No ganarla representa un fracaso. Se cumplió, nada más. Pero se va por buen camino y todos los actores se van contentos a casa. La tarea está hecha. Hay que darle tiempo al tiempo y ver como avanzan las cosas y como evoluciona el juego, Martino y los futbolistas con el tiempo. Solo tiempo dirá si México pertenece o no, a la mediocridad en la que compite.