Maradona encontró su salvación en un sitio de perdición
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Maradona encontró su salvación en un sitio de perdición

Maradona al parecer recuperó las palpitaciones, las sensaciones y el fútbol fue el mejor conector que tuvo, como siempre lo fue, con el mundo, con la posibilidad de seguir respirando y de mantener la cordura que perdió cuando estuvo alejado de un campo de juego.

Por: José David García Gámez

El pasado es el pasado y ahí debe quedarse. Momentos puntuales que para bien o para mal, sucedieron en nuestra vida y que de alguna forma, definen un poco nuestro camino más próximo y nuestra ruta de viaje en el mundo, ya sea desde la decisión o el destino.

Yo, tan puritana mente práctico desde muchos sentidos, me gusta pensar que las cosas suceden de acuerdo a las pequeñas decisiones que vamos tomando en el día a día. Que nada es por casualidad y que la buena o mala suerte, la terminan encontrando aquellos que tuvieron el convencimiento de salir a buscarla.

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Pues a lo mejor fue el aprendizaje que sacó, luego de mucho tiempo, Maradona. Entendió que del pasado no se puede vivir y los elogios y criticas te los vas ganando de acuerdo a lo que haces cada día, porque a los mejor la imagen que deben transmitir figuras de su estatura no entiende de lo que fue ni de lo que puede ser, sino de lo que es. 

Su reflexión durante su presentación, más allá de su poca capacidad para manejar un lenguaje fluido, fue aparentemente la correcta. El junto con su cuerpo técnico, no venían de vacaciones, querían trabajar y echarle una mano a un grupo de futbolistas que no encontraban el rumbo y con los cuáles se sintió identificados porqué estaban igual que él desde el factor anímico: a la deriva.

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Ambos se reconocieron, se reconfortaron y luego entendieron cuál era el camino a seguir para conseguir los objetivos: trabajo, dedicación, compromiso y convencimiento. 

Maradona al parecer recuperó las palpitaciones, las sensaciones y el fútbol fue el mejor conector que tuvo, como siempre lo fue, con el mundo, con la posibilidad de seguir respirando y de mantener la cordura que perdió cuando estuvo alejado de un campo de juego.

Hoy en día parece que Maradona ha dejado ese estado de letargo y de recuperación constante en donde actuaba como un ser sin vida, sin conciencia de sus actos y que hacía y deshacía a sus anchas porque su pasado, le justificaba cualquier barbaridad por lo que había sido para el fútbol y el mundo desde una visión deportiva. 

Y el fútbol es igual. Se vive de los resultados y sus reacciones de enfado obvian las ganas que tiene de demostrar que puede ser capaz de llevar a un colectivo a la consecución de objetivos, y parece que lo está consiguiendo.

No desde el juego y desde un componente táctico atractivo, que ha tenido sus pinceladas, pero si desde la furia y la locura que ha imprimido desde el banquillo. Con eso en esta categoría de segunda división, parece que es más que suficiente por que los juegos del ascenso los gana aquel que siempre tiene más espíritu, demuestra más ardor y tiene un umbral del dolor con un rango más amplio en la disputa por el balón y llegar al contacto. 

Su premisa de juego es muy simple, pero con eso le basta, porque no domina los juegos, no cierra los resultados y llega a sufrir en demasía en lapsos amplios, pero su equipo ha tenido la capacidad de soportar los momentos más duros de los partidos y eso es una gran virtud que solamente a los grandes le suceden.

Porque sí, Dorados es un grande en la división de plata y está obligado a estar en la primera división, ahí, enfrenta otra realidad que es la de sobrevivir y competir. Pero a eso debe aspirar para después pensar en otra cosa más grande. 

Maradona tiene estrella, una espalda ancha y parece que su aura no a perdido el toque como cuando daba los pases, cobraba los tiros libres y sacaba su magia para quitarse a medio equipo rival.

Parece que ahora está  motivado, concentrado y ha encontrado un sentido de propósito que le permite estar enfocado en algo que considera importante, en algo que no le permite divagar en demasía y  que le ayuda saber a donde va y a donde quiere ir, igual que su equipo en la cancha.

Se dijo a su llegada, que lo importante es sacar resultados como sea, el  juego se analizará después y se le exigirá cuando el arme un proyecto propio y tenga el control absoluto deportivo de un club que a inicios de semestre se lo quito a su antecesor. 

Maradona ha encontrado su sitio, su lugar y su casa. Un equipo de segunda división, que ha recuperado el ánimo, la confianza y la creencia de que podían superar cualquier obstáculo. Es un cliché y tópico muy antiguo, pero es la realidad, y con eso, le ha bastando para sentirse como en una nube protectora que lo ha alejado de esa maléfica y voz oscura que lo llevaba a perderse en el camino de los excesos, en un sitio, que pensábamos que podía ser su perdición. 

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