Un desastre llamado Chivas
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Un desastre llamado Chivas

El Guadalajara es en el campo el fiel reflejo de su directiva: sin orden, rumbo fijo y con muy poca capacidad de gestión en los momentos de crisis.

Por: José David García Gámez

El Guadalajara es en el campo el fiel reflejo de su directiva: sin orden, rumbo fijo y con muy poca capacidad de gestión en los momentos de crisis. En el fútbol todo está inventado y es algo obvio, aunque sea cansino recordarlo, que el juego lo terminan dominando aquellos equipos que cuentan con los mejores jugadores. Y lo que es algo obvio, es que Chivas no cuenta, pero desde hace rato, con los mejores futbolistas posibles de la liga, no hablo de extranjeros, pero si de los mexicanos, que ahora se la piensan dos veces ante de arribar a la capital de Jalisco.

Pero esta dinámica ya se venía divisando en el horizonte desde hace rato, inclusive, y sin miedo a equivocarme, antes de que el rebaño obtuviera el famoso doblete de liga y copa. Un equipo sin gol, con una defensa endeble y poco recambio desde la banca. Son exactamente los mismos defectos y problemas que hace un par de temporadas cuando Almeyda encumbraba el milagro de hacer campeón a un equipo que en aquellos lejanos días de penuria estaba destruido, no tenía gracia en su juego y no contaba con la esperanza y el convencimiento de que podía hacer mejor las cosas en el terreno de juego para salvarse del descenso.

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¿Quién es el culpable? ¿Cuáles son las soluciones? fácil pero complicado a la vez: invertir en buenos jugadores y encontrar estabilidad directiva. Una que tome buenas decisiones, dirima las problemáticas dentro del club y que ofrezca una imagen ejemplar acorde a una institución tan importante com lo es Chivas, una que a robado y perpetuado José Luis Higuera con sus formas de ser y prepotencia de creerse que sabe de todo cuando es una evidencia, que de cuestiones cancha y de fútbol, entiende poquito.

Hoy Chivas tiene problemas evidentes en el terreno de juego y lamentablemente no ha encontrado las soluciones para salir adelante: falta de contundencia en ambas áreas, plantel corto y poca estabilidad emocional para manejar y controlar los partidos, han sido los factores que han dictado sentencia para el rebaño. Así dejó escapar el resultado ante el Puebla y así se despedirá de la liguilla: por la puerta de atrás y algo que lamentablemente para propios y extraños se ha vuelta una costumbre.

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¿Echar a Cardozo? sería una locura y un despropósito de acuerdo al plantel que se le armó y del desorden que encontró al llegar al club. 

Cardozo a trabajado con lo que ha tenido a disposición, nunca levantó la voz ni se quejó de sus jugadores, se comprometió a dar lo mejor de si dentro de sus posibilidades y asumió como pocos, la obligación histórica que tiene que cumplir el equipo con su afición de principio a fin: de ser protagonista y entrar a la liguilla porque otra cosa, es inadmisible y debería de ser contado como un fracaso.

¿Vergara? aparentemente y según distintas informaciones se encuentra delicado de salud y sin las fuerzas necesarias para de momento, estar al mando de Chivas. Es una realidad, le hace falta al rebaño, por su liderazgo, porque siempre ha dado la cara en los buenos y malos momentos y porque en su día, le dio y brindó de una estabilidad económica importante para que las Chivas fueran independientes y no tuvieran que estar sujetas a Televisa o a ningún poder monopolizado por algunos cuantos.

En definitiva, Chivas es un desastre, sin rumbo, sin juego, sin resultados y en apariencia, sin esperanza de levantar el barco básicamente por una cuestión tan simple como complicada en la auto gestión psicológica del ser humano: la capacidad para aceptar y admitir errores. Una segada por la prepotencia de algunos que, con unos cuantos billetes, una buena linea de ropa y buenas pertenencias materiales, se creen los dueños de las personas, instituciones y por ende, del mundo y por lo tanto, creen que pueden pasar por encima de quien este por delante.

Repito, los grandes clubes basan sus éxitos, en un buen porcentaje, en los buenos jugadores, y Chivas no los tiene, al contrario, con el paso del tiempo, han debilitado y mermado al plantel de forma calamitosa hasta hacerlo un muerto viviente que se arrastra de forma lamentable por todos los campos de primera división, sin una pizca de competitividad, sin gol, con pocas variantes, sin jugadores diferenciales, sin chispa, con poco juego asociativo y una falta de confianza brutal.

Así es muy difícil competir, pero el prestigio es el prestigio y Chivas debe y puede, mantenerlo intacto o en este caso, recuperarlo porque es indudable que lo ha ido perdiendo con el correr de los días, meses y el último par de años. Es su deber y obligación recuperarlo, porque si, Chivas es un desastre, pero lo es más la cúpula directiva que la comanda, y esa es y seguirá siendo el peor cáncer del Guadalajara, por lo menos hasta que comiencen a tomar decisiones pensando en un colectivo en lugar de la satisfacción de individuales que quieren demostrar que saben y que tienen voz y mando en un sitio de revelación mediática nacional. Sin duda, una tristeza.

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