Marioni nunca fue un candidato idóneo para Pumas
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Marioni nunca fue un candidato idóneo para Pumas

Marioni no entiende ni conoce las necesidades de los Pumas. No solo por los resultados de equipo chico que ha sacado durante el certamen, sino por una serie de actitudes reprobables y reprochables para alguien que representa los intereses de la máxima casa de estudios.

Por: José David García Gámez

Soy un convencido de que hablar a posteriori de las cosas es ventajista. Aprovechar el momento para darle con todo a un tipo, en este caso Marioni, que entró como un revulsivo que en teoría le iba a dar otro empuje e impulso a los Pumas tras el pésimo arrance de torneo de David Patiño, básicamente más por una sustancia gaseosa que sólida sigue sonando ventajista.

Pero este no es el caso. Lo anuncié y lo avisé desde que Pumas lo hizo oficial. Marioni no era ni es el tipo indicado para estar en el banquillo universitario. Su efecto fue tan efímero como el correr de una ráfaga de viento y ha vivido de rentas muy pobres y solapadoras que maquillan una serie de cosas que han salido mal desde el principio.

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¿Cuáles eran los argumentos válidos para llegar a pensar en Marioni como una opción viable en Pumas? que eran un tipo identificado con la casa y que siente - no se si mucho o poco, ya que también jugó durante mucho tiempo con Toluca - los colores como ningún otro y que sabe y entiende,en teoría, que es lo requiere el club representante de la máxima casa de estudios.

No había argumentos deportivos para solapar su llegada. Había hecho el ridículo con Venados en la Liga de Ascenso y tampoco había tenido experiencia previa en el máximo circuito. La clave aquí también estuvo en un componente de conocidos políticos; su amigo, compañero y cuate Leandro Augusto, que es el actual Presidente Deportivo del Club Universidad,  le ofreció el cargo pensando que su figura mediática a la vista de los aficionados iba a calmar las aguas.

La realidad es que no. La turbulencia en Pumas está igual o peor que cuando se fue David Patiño. La verdad inobjetable del asunto es que realmente Marioni no sabe, ni entiende y tampoco conoce las necesidades del banquillo al cuál representa y en el que depositaron su confianza.

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El efecto Marionio fue efímero. Su ridículo ha sido grotesco. Ha vivido durante todo el torneo de la renta de una victoria ante un América que en aquel momento llegó parchado, lleno de bajas por lesión y con un Nicolás Castillo que se acababa de bajar del avión directamente desde Portugual a pesar de tener algunos días de trabajo físico en Coapa.

Marioni no entiende ni conoce las necesidades de los Pumas. No solo por los resultados de equipo chico que ha sacado durante el certamen, sino por una serie de actitudes reprobables y reprochables para alguien que representa los intereses de la máxima casa de estudios.

Si los conociera y representara de mejor forma no habría agredido a un aficionado al término de la eliminación en Copa ante Bravos de Juárez, ni tampoco habría exhibido a sus futbolista luego de caer ante Tigres en el volcán dos goles por cero diciendo que este no es su plantel, que él heredó a un equipo lleno de vicios y que espera le den una nueva oportunidad para armar una revolución importante.

Revolución es sinónimo de reconstrucción y toda reconstrucción necesita inversión, y la inversión necesita dinero y meter billetazos importantes para, lo que entiende Marioni, es un plantel muy limitado en calidad, escaso en cantidad y que cuando el entorno mediático  se refiere a Pumas como un cuadro de abolengo en el fútbol mexicano se le defiende más con argumentos del pasado que del presente.

Si Pumas quería tener a un tipo identificado con los colores había dos opciones con mejores condiciones de holgura: aguantar a Patiño, ya que el mismo Ares de Parga insinúo que es mucho mejor técnico que Bruno Marioni, o dos, darle la oportunidad a un entrenador que esté trabajando en la cantera y que sepa que pasa en el día a día del club. Cosa que Marioni no se ha enterado por ningún lado.

No hay más ciego que el no quiere ver y es evidente que a Marioni se le seguirá defendiendo con argumentos del pasado que van cargados de añoranza y tristeza por lo que fue y ahora no es, más que de algo tangible y que sea comprobable. Su  método científico ha fracaso y su trabajo como motivador se ha perdido. El efecto Marioni se ha diluído y no queda más que ceniza.

En lo único que se merece el beneficio de la duda es querer tener la posibilidad de armar su propio equipo. Pero tendrá que haber una inversión importante para cumplir las expectativas de un técnico que actúa, por lo menos a lo que a mí me han contado y querido vender como debe de actuar un entrenador de Pumas, está muy lejano a la realidad universitaria sin conocimiento previo de su misma historia, y el que no conoce su historia... está condenado a fracasar una y otra vez.