Las deplorables evidencias del Clásico Nacional
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Las deplorables evidencias del Clásico Nacional

La diferencia se marcará en quién es más capaz de poner, en un corto periodo de tiempo, en buena forma y obtenga la mejor versión de los futbolistas que no están pasándola bien en el campeonato. 

Por: José David García Gámez

El Clásico Nacional dejó en evidencia la dinámica que atraviesan ambos equipos en la temporada. América, a pesar de tener un plantel plagado de figuras de medio campo hacia al frente, muestra un juego colectivo conformista, con poco brillo y alejado de lo que el americanismo siempre a profesado a lo largo de su historia.

Las Chivas, atrapadas en su tradicional mexicanidad, volvieron a dejar entrever que es un equipo endeble, con poco talento y que depende del orden para sobresalir: conceder poco en defensa, aprovechar la pelota parada y tener el equilibrio táctico necesario para contar con un bloque sólido, compacto y muy unido.

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Corto margen de maniobra para salir al mercado y fichar no solo encarecen sus pocas opciones de compra, sino que dicho factor las obliga a hechar mano de aquellos futbolistas que no son titulares en sus clubes de orígen, que no son importantes y que no tienen los minutos necesarios para ser considerados en otra esfera en donde la exigencia es alcanzar la excelencia deportiva como lo debería de ser en Chivas. Grato ejemplo el de Luis Madrigal que en Rayados no tenia mucha participación

Pero esa historia ya se sabe de antemano y Chivas debe tratar de competir con lo que tiene a la mano. El sábado no lo hizo. A pesar de mostrar mejor actitud - mal entendida dicho sea de paso - volvió a exibir grandes carencias en la parte ofensiva, en donde solo pudo inquietar a Marchesín en los últimos 15 minutos de partido. Cuando el América había puesto el cerrojo, había bajado los brazos y solo acompañaba las acciones como un mero espectador más sin un solo rasguño. Sin emplearse a fondo y entendiendo, de quién sabe donde, que no había necesidad de hacer más leña de un árbol que tiene un presente muy quemado y con su actual entrenador y cúpula directiva pendiendo de hilo y que no cuenta con el beneplácito de la hinchada.

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Aunque hay una gran diferencia de planteles, hay un punto en común que los une y que explica su bajo rendimiento colectivo en la cancha. Si bien es cierto que lo de Chivas es más notorio ante la poca competitividad de su plantel, América genera, a pesar de ya estar en la cuarta posición de la tabla, en semifinales de Copa y de haber ganado dos Clásicos en una semana, mucha insatisfacción, sosobra y aburrimiento en el americanismo añejo que vivió la década de los años 80.

El juego, irregular semana a semana, a puesto en ambos casos, en predicamentos resultados que a priori eran sencillos, ganables y que debieron de hacer disfrutar a la afición e ir solidificando la idea colectiva que veríamos durante toda la temporada.

El segundo punto tiene que ver con el bajo rendimiento de los refuerzos en ambos equipos. 

En Chivas, quitando a Jesús Molina, los demás jugadores llegados en este semestre han quedado muy por debajo de las expectativas. 

Alexis Vega solo ha marcado tres goles en 11 partidos y fue en aquella noche mágica en el Clásico Tapatío ante el Atlas en donde anotó un 'Hat -Trick', Miguel Ponce en defensa ha tenido minutos pero su ha tenido una presencia anecdótica en el equipo, Mier no ha vuelto a ser el mismo central jovén de grandes condiciones que estaba llamado a ser un líder para la Selección y que iba a tener una gran carrera en Europa, Luis Madrigal viene de ser suplente en Monterrey y llego a Chivas para calentar el banquillo en lugar de un Zaldivar que había hecho más goles y con un Ronaldo Cisneros que ha gozado de contadas oportunidades bajo  el mando de Cardozo.

Y si a eso le sumamos que Pulido  hace un gol cada 100 partidos, que Gudiño comete errores de bulto y regala goles cada partido, que Pereira ya tiene una edad y no muestra solvencia y jerarquía en zona baja y que Brizuela es el único diferenciador en el ataque, Chivas tiene un problema más profundo que solo cambiar de entrenadores en el banquillo.

Y el América no se queda atrás. Miguel Herrera ha sido incapaz de incrustar en la dinámica del equipo a los dos Nico´s por diversas razones. Castillo más por una cuestión física y de estado de forma y ha Benedetti simplemente no le ha podido encontrar sitio  en el once inicial y ha tenido que cambiar el dibujo con resultados nada favorables.

Sin dejar de lado que muchos viejos conocidos del plantel no están pasando por su mejor versión ya sea por lesión, porque viene recuperando el nivel competitivo o porque simplemente no tiene la confianza ni los minutos que desearían ante lo amplio del plantel.

En definitiva se acerca la recta final y el margen de error es mínimo. La diferencia se marcará en quién es más capaz de poner, en un corto periodo de tiempo, en buena forma y obtenga la mejor versión de los futbolistas que no están pasandola bien en el campeonato.