El Real Madrid de Zinedine Zidane responde bien en lo de verdad
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El Real Madrid de Zinedine Zidane responde bien en lo de verdad

Los 'Blancos' y Zidane se dieron cuenta que para volver a competir y formar un equipo ganador, tienen que empezar a ser fuertes atrás, conceder pocas ocasiones y mostrar seguridad y fiabilidad en el tema de los goles encajados

Por: José David García Gámez

El Real Madrid dejó la dudas para la pretemporada. El equipo de Zidane se presentó en Balaídos, en la fecha marcada con una gigante 'X' y otorgó un partido serio. Fiable en defensa, con buen manejo en el centro del campo y la pegada en momentos decisivos que parecía que había pasado a mejores días. 

El Madrid consiguió parar la sangría de ocasiones que concedía a los rivales y prácticamente Courtois no tuvo que levantarse como la gran figura del partido como en otros momentos. El Celta no disparó ni una sola vez al arco en el primer tiempo  y los 'Merengues' se mostraron como un bloque, un equipo de verdad.

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Los 'Blancos' y Zidane se dieron cuenta que para volver a competir y formar un equipo ganador, tienen que empezar a ser fuertes atrás, conceder pocas ocasiones y mostrar seguridad y fiabilidad en el tema de los goles encajados, y, a partir de ahí, podrán volver aspirar a ganar los títulos importantes.

La vieja guardia le dio la razón a Zidane. El francés cerró la plantilla desde el momento en que el fichaje de Paul Pogba se convirtió en una utopía para el club y mandó el mensaje de siempre: está a muerte con sus futbolistas y no quiere a nadie más que no sea a su compatriota del Manchester United o a Neymar, siempre y cuando el brasileño llegue regalado y con ciertas garantías.

Muchos jugadores en lo individual dieron otra cara. Mostraron que no están decrépitos como muchos pensaban y que, sin fichajes, este equipo puede y debe seguir compitiendo y aspirar a todo hasta el final. Bale, Marcelo, Modric, Kroos, Varane y hasta el propio Courtois, que sostuvo al equipo en el mejor momento del Celta en los primeros minutos del complemento, dieron señales de vida. Aunque los brotes verdes se notarán más cuando Eden Hazard, Jovic, Mendy y Militao, vayan entrando en la dinámica y tengan más rodaje.

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Gareth Bale fue de los mejores del partido. Cambió su panorama en un lapso de menos de 24 horas y fue, por primera vez en mucho tiempo, el futbolista que el Madrid necesita imperiosamente en su punto más alto. Tuvo sobre todo un gran primer tiempo. Veloz, rápido y con mucho trabajo defensivo. Ayudando a su lateral y estirando al equipo para darle profundidad en ataque. El jugador con más chispa de la plantilla y con mayor capacidad para ser diferencial. Pero veremos, como ha sido siempre en su estadía en Madrid, si le puede dar continuidad a ese nivel durante toda la temporada, algo que mantiene a más de uno escéptico.

Marcelo también mostró brotes de vitalidad. Tuvo disciplina defensiva, aportó cosas en ataque y casi nunca perdió ningún duelo individual ante los atacantes de un Celta poco intimidante arriba y muy flojo en defensa. 

El Madrid fue un equipo veterano. Zidane regresó al 4-3-3 de cabecera y le dio naturalidad al equipo. Equilibrado, trabajador y con ataques sumamente eficientes. Casemiro dio un recital con y sin balón y volvió a exhibir todas las virtudes que ningún otro jugador de la plantilla le puede ofrecer en el centro del campo: piernas, energía, vigor e intimidación en las disputas. 

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Recuperó las sensaciones. Lejano parecen ya en el entorno los días de pretemporada en donde las dudas del entrenador en cuanto a la variación de los sistemas, el bajo nivel que exhibieron los futbolistas de la vieja en guardia, que los refuerzos tampoco daban una entre que Hazard estaba pasado de peso y andubo a destellos, que Jovic no metía una, que Mendy se lesionó en la pretemporada, que Militao llegó entre algodones de las vacaciones y que el equipo era una coladera atrás luego de recibir 18 goles en 7 partidos de pretemporada, solo fueron al parecer un mal sueño, pero veremos como sigue la rueda.

Este equipo no tiene la misma pegada que en otros años ni la creativdad para generar ocasiones a montones como en años pasados, pero ahora deberá apelar al trabajo en equipo, a la fortaleza defensiva y a la fiabilidad como grupo que solo la constancia y que la continuidad semana a semana puede dar, veremos si Zidane, con su varita mágica, lo puede conseguir como en el púgil más alto de las consecuciones de las Champions y aullenta a los más dudosos de su gestión. 

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