Monterrey vs America - Clausura 2019 Liga MX
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Edson Álvarez, el mástil que lleva a tierra firme al Club América

Su valentía para arremangarse y meterse en el lodo para recuperar pelotas, su generosidad en el esfuerzo y su orden y disciplina dentro del campo le permiten ser los ojos a la imágen y semejanza de los entrenadores

Por: José David García Gámez

La imágen del América ante el Cruz Azul fue lamentable. Completamente superado por el conjunto cementero en buena parte del partido, el equipo mostró una falta de recursos pocas veces vista y que deben de tener preocupado y ocupado a un Miguel Herrera que no puede quedarse unicamente con la conclusión final del resultado y poner sobre la mesa como aval la clasificación a semifinales.

Amparado con el resultado de ida, el América jugó a especular, a olvidarse del balón y a mantenerse estacionado en la cueva del área propia esperando a que Marchesín, tuviera una tarde inmaculada en donde debía tapar lo intapable y funjiera como la carta de presentación mas fuerte del equipo.

No hubo orden, juego ni tampoco reacción de una escuadra que pudo ver la luz de la sobrevivencia hasta que el Cruz Azul perdió fortaleza física y ya no tenía la misma valentía ni confianza para lanzarse con todo al frente. La entrada de Peralta sumado al cansansio mental y atlético de La Máquina, le permitió a los 'Azulcremas' poder aguantar la pelota, jugar un poco más lejos de su área y crear algunas aproximaciones en la salidad rápida, pero no le pudo quitar dramatismo al partido y estuvo con el rosario en la mano hasta que el silbante pitó el final.

Futbolistas en mal estado de forma, pésima colocación en el campo y deficiente circulación de balón, fueron los detonantes para que las Águilas estuvieran sometidos a lo largo del encuentro. No había alguén capaz de desahogar al equipo, que le diera solvencia a la posesión y que no fallara la mayoría de los pases en el campo.

Nicolás Castillo no es la sombra de lo que fue y durante todo el torneo, ha estado pidiendo a gritos el banquillo como penitencia por su mal performance dentro de la cancha. 

El mástil que une el Barco 'Azulcrema'

Edson Álvarez es un jugador fundamental para este América de Miguel Herrera. Incrustado en una posición pocas veces valorada en el mundo del fútbol, el canterano águila deja en evidencia que es uno de los líderes futbolísticos de este equipo y que cuando no ha estado en el campo el América suele ser defensivamente más débil.

Iniciado en los menestéres del balón prematuramente, Edson comenzó su carrera como defensor central. Rápido, buena salida con balón y un portentoso juego áreo, era un chico que ya divisaba maneras para ser muy grande y tener una carrera longeva en el fútbol mexicano. Pero con el paso del tiempo justificado con su gran facilidad para asociarse con el balón, fue adelantándose en el terreno de juego hasta demostrar que también puede cumplir con rigor las funciones de un medio centro puro y ganadose el respeto en la primer plantilla Águila.

Le quitó el puesto a un Mateus Uribe que tuvo una noche para el olvido. Erróneo en el pase, sin peso en ataque y tardío en la coberturas y en las entradas, el colombiano demuestra que no está para jugar no solo por su pésima forma física, sino que además deja a cuenta gotas sus prestaciones futbolísticas: llegada, capacidad para romper líneas en conducción y disparo de media distancia. 

No tuvo nada de eso y las Águilas naufragaron en el medio campo siendo un auténtico coladero y permitiendo que los futbolistas del Cruz Azul tuvieran autopistas para combinar, jugar, crear y tener posibilidades de maniobra cerca del área y crear oportunidades muy peligrosas.

Por eso fue notorio que la falta que le hizo Edson Álvarez al América fue descomunal. Su despliegue físico, su inteligencia táctica, su capacidad para meterse entre los centrales cuando la jugada lo requiere, su indudable juego aéreo y su capacidad para identificar los momentos cuando tiene que subir al ataque y hacer daño en el area contraria son invaluables para un equipo.

Por eso todos sus entrenadores le han dado oportunidades y un estatus de líder que muy pocos pueden presumir a su corta edad. Por su valentía para arremangarse y meterse en el lodo para recuperar pelotas, su generosidad en el esfuerzo, su orden y disciplina dentro del campo le permiten ser los ojos a la imágen y semejanza de los técnicos que lo han dirigido. Es de esos tipos que todo manager quiere tener en su equipo. Por su personalidad, su madurez y lo conciente que es para aportar y ayudar en lo que el conjunto requiera. El equipo antes que todo.

Es un pulmón cuando las escuadras requieren de oxígeno y por eso nadie reniega de él. Por eso es un titularisimo en la Selección y va que pinta para el viejo continente sino pasa nada extraño o el América se pone quisquillozo en las negociaciones con los equipos europeos que lo quieren.

Edson Ávarez es el mástil que sostiene el barco del América. Lo une y lo pone junto. Cada uno en su sitio y que le permite ir siempre navegando a marea firme. Ojalá el América lo tenga listo para las semifinales, aunque lo más seguro es que no esté, sino, lo extrañarán porque es un jugador necesario, útil y deseado en un fútbol que premia mucho a los talentosos y virtuosos y no tanto a los que que hacen el trabajo sucio, que manejan como nadie los intangibles del  juego para darle una estabilidad en los partidos notorias. 

Y ese es Edson Álvarez, un jugador de autor y de equipo, moldeable a la imágen y semejanza del entrenador, que es sus ojos en el campo y que también busca lo mejor para el conjunto y que el bien común sea palabra del señor en todos los aspectos del juego y alcanzar la meta.

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