America vs Cruz Azul - Clausura 2019 Liga MX - CIUDAD DE MEXICO, MEXICO - ABRIL 14: Edson Alvarez (I) del America y Yoshimar Yotun (D) del Cruz Azul disputan el balon durante el juego de la jornada 14 del Torneo Clausura 2019 de la Liga Bancomer MX en el Estadio Azteca el 14 de Abril de 2019 en la Ciudad de Mexico, Mexico. (Foto: Mauricio Salas/JAM MEDIA)
Ligas

El Club América y Cruz Azul decepcionaron en el Clásico Joven

El partido terminó como acabó: sin goles, con pocas emociones y con la ya habitual sensación de decepción de un partido que se ha convertido en una mera previa: La realidad, se lleva por mucho a la ficción

Por: José David García Gámez

El Clásico Joven fue bastante malo. Un partido con pocas ocasiones de gol, con mucha pelea y poca idea en ataque definen el derrotero del encuentro. América, dentro de su escasa imaginación para lastimar, fue el que intentó proponer un poco más pero no fue lo suficientemente claro como para poner en favor esa buena intención. 

Cruz Azul regresó a la vieja formula del torneo pasado que le permitió ser líder general y llegar hasta la final: jugar atrás y a la contra. Cerrar espacios, achicar huecos y ser rápidos y audaces en las transiciones largas. Su cometido, de reducir al América fue efectivo pero les privó de tener claridad a la hora de responder en transición ofensiva.

Lee también: Miguel Herrera y Pedro Caixinha ni las buenas tardes se dan

Está claro que la apuesta por jugar con dos delanteros no le reditua a Caixinha. Cauterrucio sigue en un nivel muy deplorable. Sin gol, desconetado en el juego colectivo y con su motivación y confianza por los suelos al ver que Caraglio está desatado y ya ha conseguido marcar siete goles en el certamen, van poniendole desde ya la etiqueta de claro jugador suplente.

América notó en demasía la baja de Benendetti. De ese futbolista capaz de darle otro ritmo, mayor finura y pausa al juego. De ponerle un poco de cabeza y no de jugar al mil por hora y toparte con la pared repetidas veces. Mateus Uribe, al ser un centrocampista más directo y con llegada, no tiene la capacidad para jugar en espacios reducios. De combinar con sus compañeros, de aguantar la pelota y de darle calidad a la posesión. De jugar entrelineas y abrir a una defensa muy cerrada y que se aconglomeraba en  el centro.

Lee también: Pedro Caixinha está molesto con los jugadores de Cruz Azul

El encuentro se convirtió en un partido correr calles. Jugar a la máxima potencia. Actuar antes de pensar y ejecutar previo a planear. El partido se volvió muy cerrado, pesado y denso. De aquellos en donde se tiene que masticar piedra, tener el cuchillo entre los dientes y depender de una segunda acción y del error del rival. Que se hace largo, cansino y muy difícil de soportar.

El primer lapso fue un poco superior América. Generó mayor sensación de peligro sobre el marco 'Celeste' y a Marchesín practicamente no le vimos las manos. Caixinha se dio cuenta de que si su equipo quería tener mayor capacidad de intimidación tenía que darle naturalidad a su equipo.

Volvió a jugar con un solo delantero, puso al 'Cabecita' Rodriguez por Cuateruccio y su escuadra comenzó mejor la segunda parte. Generó un par de llegadas, dominó territorialmente y al América le costó salir de la presión. Pero no tuvo consistencia. El efecto fue efímero y Cruz Azul volvió a retrasar sus líneas y le dió todo el protagonismo a los 'Azulcremas' que al parecer adolecieron el cansanció físico de la final a media semana.

El partido terminó como acabó: sin goles, con pocas emociones y con la ya habitual sensación de decepción de un partido que se ha convertido en una mera previa: La realidad, se lleva por mucho a la ficción. Ambos se quedan con 23 puntos y aunque la temporada de los dos se ha quedado corta, siguen teniendo la fiesta grande a la vista, y la sensación, a pesar del mal juego, es de seguridad y confianza absoluta de que cumpliran sin grandes sorpresas el primer cometido de jugar la Liguilla del fútbol mexicano.