Lionel Messi un mal perdedor que demostró ser como todos los demás
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Lionel Messi un mal perdedor que demostró ser como todos los demás

Si Messi quiere decir que la Conmebol es corrupta, que lo diga, pero que muestre pruebas claras y contundentes de que esos es así, porqué sino, queda como un muy mal perdedor incapaz de aceptar de que estuvo mal en el torneo

Por: José David García Gámez

Lionel Messi es un extraordinario jugador. El mejor del mundo, uno de los más destacados de la historia y que ha dominado la escena del futbol durante 10 años. Habilidoso, ágil, con regate en el uno para uno, con una gran calidad en el disparo en su mágica pierna zurda y que tiene una pegada de locos. En fin, un verdadero extraterrestre en los terrenos de juego.

Un tipo que, en la mayoría de los casos, aparece en los momentos más importantes y en los juego más trascendentales. Alguién que por sí solo ha cambiando la historia del Barcelona modificando la visión y el mensaje comunicativo y receptivo que setenía de los 'Blaugranas' en sus días más grises y de poca bonanza futbolística en el campo y a nivel de logros.

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Una cosa de otro mundo. Pero se nos ha caído un mito. Messi es como todos los demás. No desde la obviedad en decir que es una persona con derechos y obligaciones y que su vida no vale más que la de otro ser humano a pesar de su condición de personaje público que para bin o para mal, le otorga ciertos beneficios extras que a un ciudadano de a pie.

Messi es un ser común y corriente. Con virtudes y defectos. Qué, como todos, se equivoca y dice cosas que deben de ser sancionadas y criticadas. Como el afirmar luego de que su selección Argentina consiguiera el tercer puesto en la Copa América tras vencer a Chile, señalando que el torneo estaba peligrosamente preparado para que el anfitrión Brasil, fuera el campeón de la competición esperando que el arbitraje no se metiera con Perú.

Messi se equivocó. Evidenció que en este momento puntual fue un mal perdedor y que no fue capaz de soportar la presión y la crítica posterior a consumar un nuevo fracaso en el futbol internacional de una prensa sudamericana, que no le justifica ni le solapa sus malos partidos y sus actuaciones intrascendentes en encuentros en donde nada más agacha la cabeza y se dedica a deambular por todo el campo sin participar del juego.

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Porqué ciertamente, Messi ya no tiene ese grado de infalibilidad que muchos le quieren colocar. Que tiene sus malos partidos en donde no hace absolutamente naday que inclusive, entorpece el juego de su equipo. En el Barcelona también en ocasiones le ocurre este fenómeno, el mejor ejemplo es la Champions League, en donde nunca ha marcado y asistido en las 7 eliminaciones de las últimas 8 ediciones que tienen los catalanes en la justa continental en los partidos decisivos de las eliminatorias. 

Pero en el Barcelona, así como en la Selección Argentina, también tiene sus juegos en donde no se le ve aparecer, no participa del juego y que si no mete un gol, su futbol se queda en la más absoluta intrascendencia. Messi es un futbolista con condiciones increíbles, pero es evidente que ya no es el extremo de ida y vuelta que entre el 2008 y 2013 era una cosa imparable y de videojuego. Ya no es tan bueno en el regate como antes, ya le cuesta irse de sus rivales y ahora, todo lo está fiando a su gran capacidad en el golpeo de balón, en las faltas de tiro libre.

No está acostumbrado a la crítica visceral. Esa que te señala y te enjuicia cuando estuvista mal. Está muy mal acostumbrado. Siempre ha tenido a su alrededor un entorno mediático absolutamente proteccionista que le ha exculpado de sus actuaciones esperpénticas en las eliminaciones de sus equipos. Especialmente en Barcelona. Una prensa llena de fanáticos sujetos a sueldo que intoxíca el ambiente periodístico y lo reduce a una simple y llana discusión de aficionados.

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Porque en el Barcelona ya hacen trampas. Ahora dicen que también en el club de la Ciudad Condal también está mal rodeado, acompañado ya que si Luis Suárez, Rakitic, Piqué, Sergi Roberto y compañía juegan, es porqué son sus amigos y si no los ve en el campo, se molesta e intenta revelarse ante un pobre Ernesto Valverde que ya no sabe donde meterse ante el ridículo administrativo que están viviendo en los casos de Griezmann y Neymar.

Si Messi quiere decir que la Conmebol es corrupta, que lo diga, pero que muestre pruebas claras y contundentes de que esos es así, porqué sino, queda como un muy mal perdedor incapaz de aceptar de que estuvo mal y que él, dentro de sus posibilidades, no fue lo importante que un jugador de su categoría y jerarquía demandan dentro del campo, una que denotó falta de ella con el micrófono y en donde dejó en claro, que no es un dios, sino... un tipo común y corriente como todos los demás que cuando se retire de las canchas, nadie le prestará atención y quedará solo, como un bello recuerdo en la historia del futbol, como todos los grandes del balón.

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