La falta de pegada impidió la victoria del Real Madrid ante el Barcelona
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La falta de pegada impidió la victoria del Real Madrid ante el Barcelona

El Madrid fue mejor. Mereció mayor rédito del partido y salir con el puño en alto de un Camp Nou que contuvo el aliento en casi todo el encuentro

Por: José David García Gámez

El Real Madrid fue muy superior al Barcelona. Mereció ganar el Clásico. Hizo figura por momentos a Ter Stegen, limitó las acciones de Lionel Messi cerca de su área y volvió a dejarse entrever como un equipo pragmático, solidario y con mucho temple para afrontar duelos en escenarios complicados y hostiles.

Zinedine Zidane sale reforzado. Dotó a su equipo de muchas herramientas con un plan de juego bien ejecutado, que ahogó a un Barcelona que tiene muy poco futbol, una idea colectiva muy endeble y que depende demasiado de la brillantez individual de sus figuras en ambas áreas, para poder sobrellevar y definir los partidos.   

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El francés está creciendo a pasos pequeños pero efectivos en la dirección técnica. Él es el culpable de que jugadores defenestrados y olvidados en el banquillo como Isco, den una cara competitiva en un partido de alta exigencia en todos los sentidos. Que Casemiro y Kroos vuelvan a tener su mejor nivel y que Federico Valverde sea, un futbolista de autor en el que Zidane vea reflejado la imagen que quiere ver de su equipo en todos los partidos.

Energía, piernas, presión, kilómetros de recorrido para robar rápido el balón, muy alto, en campo contrario y dominar los partidos a través de la posesión. Los jugadores han captado esa idea y el Madrid ha mostrado que puede volver a competir por todo contra grandes equipos y en majestuosos escenarios.

Es un equipo que genera mucho volumen de juego en el centro del campo y de ahí que en los metros finales se tenga esa imaginación para provocar jugadas de peligro. Falta contundencia. Tener mayor acierto de cara a portería y que esa tarea no quede como única obligación de Karim Benzema. Al Madrid le falta pegada. 

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Algo que al Barcelona le sobra. Es una escuadra capaz de dominar primero los marcadores antes que el juego y de ahí que también tuviera sus ocasiones para poder irse con ventaja en ciertos tramos del encuentro. Sigue siendo un equipo con un ritmo de juego muy bajo, que se planta en bloque medio y que varios de sus futbolistas ya no están para medirse en encuentros frenéticos de mucha ida y vuelta ya que no tiene las piernas y ni la edad para soportar ese vaivén constante.

El Barcelona juega a la contra, prefiere dominar el espacio largo y vive permanentemente sin el balón. A la espera de Messi. Descolgado del equipo ante el inminente castigo del tiempo. No tienen un hilo conductor, se parte en el campo y prefieren vivir escorados en dos chapuceras líneas de cuatro de mucha acomulación pero poca organización. De ahí que aguantaran el embiste de un Madrid que se adueñó del balón, del campo y de las oportunidades. Sobre todo en la primera parte.

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En la segunda todo se emparejó especialmente ante la falta de piernas del Madrid y de la poca ambición de un Barcelona que no sabe qué hacer cuando no encuentra a Messi en transiciones lentas de pelota o el espacio necesario para correr.  

El Madrid fue mejor. Mereció mayor rédito del partido y salir con el puño en alto de un Camp Nou que contuvo el aliento en casi todo el encuentro. Zidane sigue mejorando a este Madrid y dotándolo de pequeños matices que con el tiempo todos y cada uno de los jugadores, que se siente importantes e implicados, que están convenciendo a todos y cada uno de los integrantes, a que se puede competir por todos los frentes. 

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