La Liga: Javier Aguirre, el mejor ejemplo al nefasto romanticismo al fracaso
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La Liga: Javier Aguirre, el mejor ejemplo al nefasto romanticismo al fracaso

El futbol en la élite se trata de ganar y cumplir con las metas. Javier Aguirre no pudo. Basta de dar apologías sobre la derrota. El mexicano en general está muy acostumbrado a eso. A festejar el fracaso, a los derrotados

Por: José David García Gámez

La temporada de Javier Aguirre con el Leganés, a pesar del descenso en el futbol español, es de mucho mérito. Tomó a un equipo muerto, con una plantilla limitada en cuanto a la calidad y cantidad y se vio despojado, de forma rastrera por el Barcelona tras el cierre de registros en el mercado de fichajes de invierno cuando el mismo ya había terminado, de su mejor hombre en el ataque: Martin Braithwaite.

Lo del ‘Vasco’ es de reconocer, aplaudir y admirar. Pero no para felicitar. La gente, el aficionado, tiene que entender que el futbol antes que un espectáculo es una competencia. El futbol profesional a ese nivel se trata de competir, poner a tu equipo en la mejor posición de ganar y cumplir con los objetivos.  

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Aguirre no lo pudo conseguir. Se quedó a la orilla y lo que la historia al final recordará, es el crudo resultado final de su fracaso. Por qué es lo que es, un fracaso. No cumplir con los objetivos marcados, es un fracaso. Más allá de los imponderables del futbol, que siempre existen, Aguirre sabía a lo que iba, el papel que tenía que cumplir y que herramientas iba a tener para luchar por el objetivo.

Pero no pudo. Se quedó a la orilla de la salvación y terminó descendiendo con un equipo que se lo ganó a pulso. Están en el lugar que se merecen y no por jugar muy bien en los últimos 15 partidos de la temporada, quiere decir que mereces salvarte. Son 38 partidos, en donde necesitas ser regular, constante y cumplir con la tarea. La temporada fue lamentable, con cambios de entrenador de por medio, dejando muchos puntos en el camino y con una falta de gol sangrante a la vista de cualquiera.

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Que era un equipo limitado, si. Que era un equipo con poco talento, también. Pero insisto, Javier Aguirre sabía a lo que iba, a lo que se atenía y que era lo que tenía para competir por un milagro. Compitió como el mejor, pero morir con la cara al sol, no puede ser, a este nivel, donde muchos clubes se juegan su economía y vida financiera, un sentido de orgullo de nada. 

El futbol en la élite se trata de ganar y cumplir con las metas. Javier Aguirre no pudo. Basta de dar apologías sobre la derrota. El mexicano en general está muy acostumbrado a eso. A festejar el fracaso, a los derrotados. En el futbol y en la vida hay formas, las de Aguirre con el Leganés fueron muy buenas, pero al final, hay que ganar, porque para eso se lo contrató y se le pagó íntegramente su sueldo.

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Javier Aguirre no fue el culpable del descenso del Leganés. Sus antecesores, hicieron un peor papel que él en el banquillo, pero al final él también sale en la foto del descenso. Formó parte del proyecto y se terminó por hundir en el barco.  Esta es la realidad, los hechos y el resultado final. Dejemos de romantizar el fracaso. Se le felicita a los ganadores, a los cumplidores y a los exitosos. Hay formas de conseguir las cosas en la vida, eso es cierto, pero hablando de futbol, solo de futbol, demuestra una vez más, que el personaje está por encima del entrenador, y Javier Aguirre, es el mejor ejemplo. 

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